Spin-off

Spin-off

miércoles, 17 de mayo de 2017

Bad Blood

Sahar

    Hubiese deseado encontrar a Faye al despertar, no estaba mal que Velkam estuviese allí pero era ella con quien quería estar. Había en mí una sensación que empeoraba por minutos, la sensación de no pertenecer a Assiah y de sentir la tristeza y dolor de los prisioneros que la habitaban.
    Despertar del sueño en el que estaba sumida por influencia de Eloah y Su mundo comenzaba a darme problemas.

-¿Cómo te sientes?-preguntó Velkam.

-No tan bien-respondí, él enarcó las cejas dado que mi sinceridad nunca dejaba de sorprender a quien me conocía. De pronto recordé el momento antes de caer desmayada-. ¿Dónde está Faye? ¿Dónde está Nina?

-Tranquila, Bisha, ellas están bien. Ahora mismo no se encuentran en casa porque salieron con Regina, Arath y Drako, volverán pronto.

      ¿Casa? 
    Noté las ventanas, y paseé la mirada por la habitación que conocía muy bien y no era para nada la del búnker.

-Seguimos en Seattle-dijo Velkam al verme estudiar el dormitorio-. Estamos en tu casa del lago, tuvimos que abandonar el búnker y trasladar a mucha gente a diferentes lugares para resguardarlas cuando los neófitos empezaron a atacar. Ha sido y sigue siendo una guerra intensa contra algunos Blood Drynka's rebeldes, culparon a Caín del exterminio que Azazel ordenó.

    No podía creer lo que oía, ¿significaba acaso que aquello que parecieron horas en realidad fue más tiempo?

-¿Cuántos días han pasado desde que caí inconsciente?-le pregunté, Velkam cogió mi mano-. ¿Cuánto, Velkam?-insistí, retirándola para deshacer el contacto.

-Nueve meses, Bisha.-Salí de la cama en silencio después de oír su respuesta-. Nina se adelantó a Vadhir y Faye cuando caíste. Fue ella quien te llevó al hotel, era la única que podía ya que siendo Blood Drynka pudo usar su fuerza y su velocidad-explicó. Abrí una de las ventanas y me asomé para mirar al exterior, era de noche y el cielo amenazaba tormenta-. Amanecerá-dijo. Giré el rostro hacia él-. No sabemos las razones por las que la oscuridad se ha ido, pero duró hasta finales del mes pasado.

-Es Diciembre-susurré, haciendo cuentas mentalmente.

-Sí, Diciembre 3.

   Me senté al borde de la cama.

-¿Saben algo de Amelia?-le pregunté.

-Amshel rompió la restricción impuesta por su padre y ha podido ir y venir del lugar donde se encuentra Amelia, su visita del mes a ese sitio fue ayer, ella seguía dormida.
   No podía ser que yo despertara antes si ella cayó primero, y cuando la pensé la intuí, la vi....

-Despertó-dije.

-¿Qué? ¿Cómo lo sabes?

-La sentí. La he visto-respondí. 

   Velkam pareció entender, y me dejó más tranquila saber que Amelia también había vuelto de su inconsciencia y que estaba a salvo.
  Observé al hombre que se hallaba sentado a mi lado, pensar que fuimos algo más antes de pisar esta tierra y volvernos el uno del otro de nuevo no confundía en absoluto mis sentimientos por Faye, pero sí me hacía apreciarlo más de lo que en algún momento en estos años, lo había hecho. 
   Con él fui feliz antes de Assiah y durante nuestra relación en Assiah. Con él formé una familia. 
    Él me dio a Nina.

-Me estás mirando como antes-dijo, levantando el rostro.

-¿Cómo antes?

-Como cuando nos conocimos, y me enamoré de ti y tú de mí-sonrió-. ¿Qué pasó en ese viaje astral por tus memorias? ¿Viste algo de interés? ¿Algo que deba saber? 

-Demasiada información que había olvidado-respondí-. Tú estabas allí donde miraba.-Sonrió ampliamente-. Te amé antes de que Assiah fuese creada en su totalidad, tenías el mismo rostro-acompañé las palabras con una caricia en su faz-, el mismo cuerpo, el mismo nombre.... 

-Y a la misma mujer que elegí aquí, y que me eligió. Mi espíritu decidió mirarte a ti de nuevo por encima del resto, Bisha.
    Habló, pasando su mano por detrás de mi nuca y acercándome a él. No puse resistencia, me dejé guiar a sus labios que entraron en contacto con los míos en un suave beso con sabor a él, y a dulces recuerdos más allá de las celdas que nos mantenían encerrados.
     Se apartó cuando puse mi mano en su pecho, entendió que debía alejarse. Vi las lágrimas en sus ojos, y lo abracé; es que las emociones que los recuerdos de una vida totalmente distinta y anterior a lo que creímos fue nuestra primera existencia juntos, provocaban un derrumbe de las mismas tanto por dentro como por fuera. Era poderoso.
   En ese beso se obligó a ir más profundo, y fue libre por un instante.

-¿Cómo lo hiciste?-sonrió, creyendo que el hecho de que recordara fue obra mía.

-No he sido yo, lo has hecho tú solo al ser consciente de la Verdad y aceptarla.-Me levanté-. Los Blood Drynka no tienen alma, los humanos que son convertidos la pierden al morir y regresan como Spýrito porque rompen las cadenas, es lo que el Alma es, cadenas. Pero lamentablemente esos Spýrito continúan siendo corruptos por la Magia de Sangre que obra en ellos, están atados a esa maldición que Lilith dejó caer sobre Caín.-Lilith, Asherah, Isis, Afrodita, los tantos nombres de Eglee aquí en Assiah-. Los Blood Drynka fueron una amenaza para Eloah en el pasado, el diluvio se cargó a muchos y otros fueron cazados por Elohim como ahora ha hecho Azazel.

-Tiene sentido-dijo Velkam.

-La maldición de la luz del día fue puesta para tener cómo matarles, materia mística e impura, porque con algunos, cortarles la cabeza o quemarlos no bastaba. Los Spýrito nacieron del fuego.

-El Fuego es Vida-dijo, recordando esas palabras.

-El Fuego es Vida-repetí.

-Y la Vida, mi Vida, eres tú-susurró cerca de mí. 

   Lo miré con tristeza por no poder corresponder a sus sentimientos, él, que ya me sabía y entendía habló con cariño:

-Yo fui tu pasado, Bisha, hace años lo hablamos y hoy estoy más seguro de mis palabras: Faye es el presente de mi Bishamon, y su futuro, no existe ni existirá nunca más alguien mejor para ella que Faye Vesper. No habrá pasos más seguros que se acerquen a ella que los de la Reina sin Corona, no habrá nadie en mundos cercanos o distantes cuyo destino esté enlazado a mi Bishamon, nadie salvo Su Reina, Su Luz, Su Vida. Lo firmo con mi sangre, y lo sello con mi Vida. Por toda la Eternidad, Bishamonten Sahar.  
    Besó mi frente tras esas palabras que no quebraron su voz sino que la hicieron más segura.
    Velkam merecía encontrar la felicidad al lado de alguien que sí le correspondiera y le amara del mismo modo o más del que yo le amé; atesoraba su amor, y encontraba lo que compartimos en algo palpable, en unos ojos verdes, un rostro hermoso, una sonrisa pícara, una voz melodiosa, un cariño incondicional hacia los demás. 
    Nina. 
    Nuestra Nina.
   Ambos sabíamos que éste era el cierre que necesitábamos, uno que no habíamos tenido por las circunstancias en las que nos vimos envueltos en El Origen, y después durante nuestras vidas aquí. 
   Ambos sabíamos que aunque era un cierre él podía iniciar de nuevo con alguien más. 
    Y sabíamos que lo teníamos todo en ella, en Nina.
    Nuestro amor se había materializado en nuestra preciosa hija. Un poquito de nuestros espíritus se hallaba en una mujercita a la que ya quería ver, y esto sin duda era nuevo en esta vida pero se sentía bien, ansiar ver a mi hija como cuando la llevé en mi vientre y deseaba ver su carita.

-No entiendo cómo dejaste a Nina andar por ahí conociendo el peligro que hay afuera. Y Faye....

-Faye tomó el liderazgo después de que caíste inconsciente, todos estuvimos de acuerdo; respecto a Nina, no tiene a quién salir-dijo después de que me alejé de él, y enarcando una ceja con los ojos puestos en mí.

-¿Ese gesto quiere decir que es mi culpa que Nina sea como es, Velkam?-Se encogió de hombros-. Voy a refrescarme para bajar a la estancia, sería estupendo que me pusieran al día con todo lo que ha pasado.-Puso la mano en el pomo de la puerta, y antes de que lo girara volví a hablar-. Es curioso que de todos con los que he convivido en este mundo, tú hayas sido el único que me llamó Bisha desde que nos conocimos.

    Velkam caminó de regreso y se recargó en el espaldar del sillón donde estuvo sentado antes de que yo despertara.

-Ellos te amaban, tú a ellos, pero fui un poquito más.
-Mi amor, mi mejor amigo.-Velkam sonrió.

   Él salió del dormitorio y yo entré al cuarto de baño, me despojé de la ropa que llevaba puesta, encendí la regadera y bajo ella busqué relajarme. Tarea imposible. 
  Qué malestar más abrumador me acechaba. Podía oír sus gritos, las pedidas de auxilio, y luego el silencio de quienes se estaban rindiendo; una rueda de tortura que no dejaba de girar, golpeé la pared de negros azulejos, frustrada.
   Cogí una toalla, sequé y vestí mi cuerpo con ropa cómoda, una sudadera y pantalones de chándal de combinado color gris,  intentaba controlar la ira que me embargaba. Quería destruirlo todo, pero no podía, no todavía. 
     Bajé las escaleras en dirección a la estancia. Velkam y Amshel estaban de pie ante la chimenea hablando sobre las acciones que tomó algún Presidente; el silencio se hizo cuando Velkam se percató de mi presencia.
     Vadhir, Enrique y Paloma estaban sentados en el sofá, Paloma tenía a Vit sentada en su regazo. La niña bajó al verme. 
    Baby Amanda, como Faye solía llamarla, miró a su tía y luego a mí de nuevo.

-Hola, monstruito-la saludé. Vit sonrió y vino en mi dirección. Se abrazó a mis piernas, la cogí del mentón viendo su rostro, sus ojos-. ¿Cómo te has portado?-le pregunté.

-Bien, Faye me compró una muñeca y la llamé como tú-me contó, emocionada.

-¿Faye te compró una muñeca? ¿Me la mostrarás luego?-Vit asintió. Todos me miraban sorprendidos-. ¿Qué?-les dije.

-No la...-empezó Paloma-...no la estás rechazando como siempre haces.

-Estoy luchando por no hacerlo, Avecilla-dije-. Debe ser muy tarde, ¿qué hace despierta?
    Paloma se acercó, cruzó los brazos mirando con especial cariño a su sobrina.

-Tomó una larga siesta durante el día-respondió-. Cuando despertó dijo lo de siempre: te echaba de menos.-Vit me tomó de la mano-. Que bueno tenerte de vuelta, Sahar-añadió Paloma.

    Vadhir me abrazó por la espalda, le di un golpe en el estomágo con el codo como acto reflejo.

-Eso....-dijo con esfuerzo, le había sacado el aire-....ha si...do...muy cruel...de tu...par...te...

-Me extrañaste, Vad, sólo me comporto como la hermana que conoces.

     Enrique estaba muy serio, nos observaba desde el sofá. Era raro verlo sin la fiel compañía de su esposa.

-¿Y Maura?-pregunté. Él movió la cabeza de un lado a otro, su mandíbula estaba tensa, lo que sea que hubiese pasado le hacía sentir impotencia-. ¿Cuando?

-En Octubre-respondió con voz rota. Había muerto-. Si a principios de año alguien me hubiese advertido que esto pasaría.....-calló, y tragó en seco-. Dirigíamos una revista, ella tenía sus desfiles de moda. Tal y como se dedicaba a ello lo hizo con esta campaña, le fue de mucha ayuda a Faye, aprendió a defenderse y usó lo aprendido para defender a otros, y yo no pude....-Se puso de pie, limpió sus mejillas de las lágrimas que rodaban por ellas.

    Paloma llevó a Vit arriba, no era un ambiente para la niña.

-Lo siento mucho-susurré, cruzando los brazos.

-Volveré a verla-aseguró, asintiendo-. Con ella pasó lo que ocurrió con Declan.

-¿Qué pasó con Declan?-inquirí, buscando la respuesta en Velkam.

-Resucitó, Sahar, y llevó su cuerpo consigo al Origen. No está donde lo sepultamos-explicó él-. Quería quedarse pero Mikhael envió por él, dijo que estaría esperando tus indicaciones.

-Saber que consiguió desligarse de este mundo me reconforta, lo que no me gusta es la forma en que le tocó hacerlo-dije, reparando en Amshel-. Tu hermana lo atacó a quemarropa, hasta para eso son sucias; no les bastó con asesinar a Luna, creo que no tuve tiempo de reprochartelo.

-No soy culpable de las acciones de Azana e Ivel, deberías agradecerles más bien porque ahora vuestro querido Declan volvió al lugar de donde vienen. Junto a Luna, y el chico Carlysle.

-¿Sus cuerpos tampoco están en sus féretros?-Velkam negó con la cabeza.

-La próxima vez que veas a mis hermanas no olvides agradecerles-dijo Amshel.

    Me lancé contra él, lo cogí de la muñeca y le provoqué un dolor inconmensurable hasta llevarlo al suelo. Enrique iba a intervenir pero Velkam le hizo señas de que se quedara quieto donde estaba.

-La próxima vez que las vea sí les agradeceré de la única forma que se agradece un favor como el que me hicieron.-Amshel estaba al borde de la inconsciencia-. No se ataca a alguien que no puede defenderse, no se ataca por la espalda, pero ¿qué puedo esperar de la descendencia de Eloah? Todos son tramposos no conocen otra forma de vivir, está en vuestra naturaleza, en vuestra sangre, gente en la que no se puede confiar.-Lo solté.

-La perra volvió-esa vocecita del infierno hizo que me diera la vuelta para asegurarme de que no estaba alucinando-. Sabía que había oído tu dulce voz.

-¿Lucrecia?-dejé escapar, incrédula.
    La mujer sonrió, mirándonos a Velkam y a mí. No era posible que siguiera allí de pie, saludable; fui a por ella, cogiéndola del cuello y poniéndola contra la pared.

-¿Maura se muere y tú sigues con vida? ¿Cómo te libraste? Se supone que estabas a unos días de morir, Matthew Carlysle murió a causa de la sangre que bebió de Luna, y la misma estaba en tu sistema.

-¿Po...dría algu....ien...decir...le...?-balbuceaba-¿...que me he...por...tad...do...bien?

     Cayó al suelo en cuanto la solté, le dio un ataque de tos. Me puse de cuclillas frente a ella, ninguno de los hombres que se encontraban en la estancia intervino.

-Veo que hubo algo en ti que contrarrestó el efecto de la sangre de mi hermana: voluntad, ganas de sobrevivir, despertaste espíritu y éste volvió el veneno de la sangre de Luna a su favor. Me impresionas, Lucrecia, y no es fácil que alguien lo haga.

-Sigue siendo una neófita, pero dócil-dijo Velkam.

-No lo será para siempre-respondí, incorporándome-, tenemos que considerar la historia de su vida y su relación con los Siervos Terranos de Eloah, no vaya a ser que use su nueva situación a favor de ellos. Después de todo era una de las Cabezas Líderes, una Mariscal Terrana, ¿alguien se ofrece a vigilarla?

-Sahar....-comenzó a decir Enrique.

-¿No? ¿Nadie?-continué, ignorándolo-. Entonces Faye y yo nos encargaremos.

-Eso en serio me preocupa-dijo Velkam para sí mismo.
    Lucrecia fue con Enrique y lo abrazó, se habían vuelto cercanos e imaginé que después de la muerte de su amada esposa y de Luna, quienes eran sus seres más queridos, Lucrecia era su único punto de apoyo. Apenas nos conocía a Vadhir y a mí, y Amelia no estaba. El hecho de que Lucrecia había tomado su lugar como Líder de familia debió influenciar mucho en este acercamiento.
    Amshel se sentó al lado de Vadhir en el sofá, me acerqué a Velkam al tiempo que la puerta se abría. Regina y Arath fueron los primeros en entrar, seguidos de Nina y Drako, los cuatro se quedaron pasmados al verme en la estancia, de pie. Nina soltó el bolso que llevaba al hombro y en nada ya la tenía abrazándome.

-Sahar-la oí decir, imaginando la sonrisa que se percibió en su voz.

-Te extrañé-le susurré al oído.

   Me dispuse a corresponder a su abrazo, momento en que ella entró. 
     Faye contuvo el aliento, creo que como todos en esa habitación. Llevaba unas llaves en la mano las cuales entregó a Arath al pasar por su lado sin apartar la mirada de mí; Nina se apartó y sonrió abrazándose a Velkam. 
    Fui al encuentro de Faye, fundiéndome en un beso con ella a quien tanto anhelaba. Me daba la vida, sentía en mis labios el fuego de los suyos abrasándome, disipando las ganas de querer destruir todo a mi paso y sólo quedarme así, sin mirar a nadie más, sin hacer nada más, así, en sus brazos, y perdida en su boca.

-Despertaste-dijo sin podérselo creer-. ¿No es otro sueño?

-En teoría es una pesadilla-sonreí.

-Deja de jugar conmigo, jodida-murmuró, haciendo pucheros-. No sé qué decir....

    Limpié las lágrimas que se le escapaban de la emoción, lágrimas de felicidad.

-No digas nada que lo entiendo todo.-Besé la comisura de sus labios. Saludé a Regina, Arath y Drako con un asentimiento de cabeza que ellos imitaron-. ¿Dónde estaban?

     Faye miró a Velkam y a Nina. El primero carraspeó.

-Deberíamos esperar hasta mañana, Bisha-dijo-, no podemos atiborrarte de información ahora mismo cuando acabas de volver. Además Faye debe estar cansada.

     Miré a la rubia, sí tenía un aspecto de cansancio. Los otros cuatro no, por ser Blood Drynka's tenían un aire fresco en sus rostros, sobre todo Nina que casi saltaba y danzaba allí mismo con esa enorme sonrisa en su boca; Faye era humana, si llevaba días-por no atreverme a pensar en los nueve meses que han pasado- sin poder dormir era normal que se viera así de agotada.

-Vamos a la cama, mañana sin falta quiero que me cuenten qué ha pasado en mi ausencia.

     Subimos las escaleras después de dar las buenas noches.
   Faye se metió a la ducha, la esperé sentada en el sillón que Velkam había ocupado antes. Cuando salió seguí sus pasos por el dormitorio con la mirada, llevaba una bata de seda en rojo escarlata y se movía provocándome, la pillé sonriendo después de ponerse unas braguitas y el bra, tras eso volvió a cerrarse la bata.

-Miras pero no tocas, ¿debo preocuparme?-preguntó, sentándose al borde de la cama frente a mí-. No, no debo, tus ojos están muy cambiados-sonrió.

    La aprisioné entre el colchón y mi cuerpo, besé las marcas que  hace años dejé en su cuello tras morderla para que aquél veneno que casi me la arrebata saliera de su cuerpo. 
  Empezó a retorcerse debajo de mí, frotando su sexo contra mi pierna, miré en sus ojos dilatados por lo excitada que estaba y fui bajando la mirada hasta su boca. Acaricié sus labios con mi dedo pulgar, Faye sacó la lengua y lo lamió, gimiendo.

-Creí que estabas cansada-susurré.

-Llevo nueve meses sin ti, Princesa Assassin, ¿puedes culparme?-Sonreí, y volví a sentarme en el sillón. Soltó un quejido que me hizo reír, crucé las piernas viendo cómo se levantaba y desataba despacio su bata, caminando hacia mí y parando al estar cerca-. Contigo no conozco el cansancio.

    La cogí de la cintura y besé su vientre, bajé hasta su sexo que lamí a través de la negra y transparente tela de sus bragas, suspiró mirándome; aparté un poco la tela y paseé mi dedo medio de manera superficial profundizando la caricia cuando la vi echar la cabeza hacia atrás y aferrarse a mis hombros, estaba muy húmeda. Sustituí el dedo con mi lengua para saciar la sed que tenía de ella.
   Me levanté, la cogí de la nuca y besé su boca acallando los gemidos que la sorpresiva intrusión de mis dedos le provocaban. Su sexo empezó a cerrarse alrededor de ellos, embestí un poco más y sonreímos en la boca de la otra ante el inminente orgasmo. 
    Sin decir nada y con las piernas apenas sosteniéndola se quitó la bata y el bra dejando caer ambas prendas al suelo. Dando pasos hacia atrás hasta tocar la cama, se giró mordiéndose el labio inferior y se acostó boca abajo, moviéndose en las sábanas, bajando un poco sus bragas dejándome saber lo que buscaba de mí.
   Me quité la sudadera y los pantalones para sentir su piel rozar la mía, acostándome sobre Faye la oí reír. Mordí el lóbulo de su oreja, besé su mejilla y ella giró un poco la cara buscando contacto entre nuestras bocas.

-Vashe telo ochen' zharko, Mi Amor-comentó, moviendo su culo contra mí.

     Mi temperatura corporal siempre subía demás con ella cerca.

-Si sigues hablándome en el idioma de tu amada tierra no respondo.-Besé su hombro, bajando mi mano entre su cuerpo y el mío, apreté su glúteo izquierdo y luego di una palmada que resonó en el dormitorio.

-¡Joder!-dijo entre dientes, conteniendo el grito.

-Te reto a que seas silenciosa mientras yo....-mi dedo tentó la entrada de su culo.

-Puedo hacerlo-sonrió. Acaricié su espalda, abandonando por un rato la idea, mientras mi otra mano se entrelazaba con la suya; volvió el rostro, besé su frente y luego apoyé la mía en la de ella-. Te amo, Sahar, sólo tú sabes cuánto te amo.
   Se giró sin previo aviso dejándome debajo de ella, la imité volviendo a encontrarme encima adorando sus verdes ojos, entregándome a sus labios.

     A las dos de la mañana bajó a la cocina por algo de comer y beber. Regresó cargando una bandeja con dos platos en donde repartió tres sándwiches, dos para ella y uno para mí, sabía que yo comía alimentos humanos más por costumbre que por hambre, no tenía esa necesidad humana, nunca la tuve por la "criatura que era" y ahora sabía la razón. También sirvió jugo de manzana en dos vasos de cristal, a Faye le encantaba el jugo de manzana.

-Creo que con esto perderé mis encantos-dijo antes de dar el primer mordisco a uno de sus bocadillos.

-No conozco otro tipo de perfección que no seas tú, hagas lo que hagas, cambie lo que cambie en tu cuerpo. Me gustas.

-También me gustas-sonrió. 

     Nos recordábamos ese hecho obvio siempre que lo sentíamos, era como empezar de nuevo.

-¿Cómo se sintió o qué sentiste reviviendo tu pasado en tu hogar?-inquirió, cogiendo el vaso y a la expectativa como niña pequeña.

-Paz, sentí paz, fue como estar contigo.-Sus ojos brillaron-. Mi padre me acompañó, resulta que fui a parar primero a Providencia. ¿Recuerdas que Amara dijo que fue asediada?-Ella asintió, dejando a medias su segundo asalto-. Lo vi, todo lo que hicieron, y antes de sumergirme en mi pasado le pedí a Circe que se entregara a los Elohim, que dejara que se la llevaran como prisionera.

-¿Circe fue capturada porque tú se lo pediste?-preguntó, sorprendida.

-Sí.-Le expliqué mis razones, las mismas que le dije a Circe.

-Entiendo, bien jugado, pero ¿y si le hace algo? 

-No irá más allá de torturarla, necesita una adivina. Mi madre vivirá, ya verás.

    Bebí de mi vaso después de atarme mejor la bata.

-Vi a mi familia en el viaje que hice-dije, retomando el tema de mis recuerdos en el Origen.

-¿Amelia sí es....?

-Lucifer. Tú seguramente lo habrías encontrado muy guapo.

-Qué va, tengo ojos para ti y nadie más.

    Coquetear mientras conversábamos de asuntos serios les resultaba encantador a quienes habían presenciado dicho juego entre nosotras. No lo hacíamos a propósito, eramos ella y yo sin poder evitar decirnos lo que sentíamos, lo que nos provocábamos, lo que pensábamos, exteriorizándolo delante de quien fuera. A quien le moleste que se joda.

-Erza también estaba allí, y tenía una relación con Lucifer.

-¡¿Erza y la Bruja Maldita?!-exclamó, escupiendo a un lado el sorbo que había bebido-. ¡Esto es oro, Sahar! ¿Sabes lo que acabas de darme?

-Por supuesto que sé lo que acabo de darte, ¿sabes tú lo que acabas de darme?-Enarqué una ceja.

-Te lo daría las veces que me lo pidas, Mi Amor-sonrió, siguiéndome el juego.

-Padre también se quedó pasmado cuando vimos esa memoria, no era nada fuerte, ¡eh! Pero fue suficiente para que se diera cuenta de lo que había entre ambos.

-Me pregunto si congeniarán de pasar más tiempo juntas, la última vez no pasaron de dos minutos.

-Deja de maquinar, Amelia está enamorada de Declan.

-Pues para mí que tenía sentimientos encontrados por Dorian Carlysle-comentó-. No deja de sorprenderme esto de mantener una conversación normal contigo como si no pasara nada malo afuera.

-Nos hacemos olvidar los malos momentos.

     Besé sus labios, y di otro sorbo al jugo.

-¿Tenías a alguien allí?-preguntó, y tuve la sensación de que le temía a dicha pregunta.

-Sí.-Faye bajó la mirada, regresó su bocadillo al plato-. Era Velkam.

    Caminó hacia la ventana, tenía una mano en la cintura y la otra en la cara, caminó por el dormitorio afectada por lo que dije. Me abstuve de hablar antes de que ella lo hiciera para no decir algo que pudiera herirla más, porque los celos herían, herían mucho. 
    Terminó sentándose en el suelo lejos de la cama con la espalda recargada en la pared.

-En el diario de Mikhael dice que el amor en el Origen es real, genuino, nunca se quiebra, dice que la persona de quien te enamoras es tu persona para toda la eternidad-habló, queriendo contener las lágrimas pero sin conseguirlo. Me acerqué a ella-. Tuviste que amarlo mucho si volviste a enamorarte de él aquí, lo mismo que él a ti.

-Lo amé, ¿cómo negarlo? No puedo. Pero las cosas cambian, Faye.-Sequé sus lágrimas, arrodillada frente a ella-. Lo único bueno que me ha dado Assiah han sido Nina, y tú.

     Se arrodilló también.

-¿Estuve en tu vida?-susurró.

-Eres mi vida.

    Sus ojos bajaban a mis labios y volvían a subir para encontrarse en mi mirada. 
     En silencio desató mi bata, y besó mi boca, rodeé sus caderas con mi brazo cogiéndola de la nuca buscando profundizar el beso, deslicé mis labios por su mandíbula hasta su cuello, escuché su jadeo cuando la mordí lo suficiente para no romperla. Su sangre era éxtasis para mí, una droga tanto como ella, como su mirada verde y su sonrisa, pero no tenía planeado tentar a mi otro lado. La primera vez que me permitió morderla mientras lo hacíamos fue peligroso, no quería volver a encontrar el miedo en sus ojos por mi causa.    
    Su hambre de mí y mi hambre de ella nos superaba, dejábamos que así fuese, nos pertenecíamos. La acosté en el piso con delicadeza, aprovechando para mover los dedos por su intimidad.

-Soy tuya-musité. 

   Miré sus labios y ella se levantó atrayéndome para darme lo que yo quería, un beso de su boca, su lengua danzando con la mía, enredándonos la una en la otra; retiré mis dedos de su sexo, me mordí el labio inferior viendo en sus ojos verdes y entrelazando mi mano con la de ella por encima de su cabeza. Volvió a besarme, no intentó nada más, no necesitábamos nada más que saciar nuestra hambre y sed devorándonos la boca, y deshaciéndonos en efímeras caricias.

-Me gustas-susurró.

-También me gustas, Mi Amor.    



   Bajé a la estancia antes que Faye, había entrado a la ducha y le avisé que la esperaría para desayunar. Me detuve antes de poner pie en la sala porque vi a Velkam sentado en el sofá leyendo lo que, estaba segura, era el diario de Mikhael; sus anotaciones a lo mejor salieron de la boca de Lucifer, cuando me hice amiga de Mikhael no sabía quien era yo en realidad, y cuando recuperé mi identidad era muy tarde para continuar nuestra amistad porque la guerra entre Elohim y Spýrito estaba en su apogeo y yo me uní al bando en el que debía estar.
   Velkam estaba muy concentrado, miré hacia la puerta por donde Regina y Arath acababan de entrar, se habían quedado de pie en el vestíbulo, él la apretó a su cuerpo sonriendo.

-La próxima vez que uno de los hombres de Murdoch intente hacerte daño no dudaré en arrancarle la garganta-dijo Arath. ¿Quién será Murdoch? pensé-. No soporto que corras peligro de esa forma, Rage.

-Pero tú sí puedes ir por allí salvando vidas y arriesgando la tuya, ¿no?-replicó ella-. Una guerra implica que habrá peligro, cariño mío, donde estemos. Esto es global, ni en esta casa estamos a salvo.

    Lucrecia entró desde la puerta que daba al lago, Velkam cerró el diario y lo dejó sobre la mesa para ir a su encuentro. Saludó con un gesto de la cabeza a Arath y Regina antes de abordar a la rubia.
-Se te dijo que no podías salir de los límites que Rage marcó, ¿crees que no lo noté?-le dijo. Lucrecia se puso nerviosa-. ¿Intentas escapar? Anoche le aseguraste a Sahar que te estabas portando bien y hoy rompes tu récord de buen comportamiento, Crecia.

-¿Crecia?-repetí, entrando al mismo tiempo que Regina y Arath avanzaban hacia el sofá-. Buenos días-los saludé a todos.

-Buenos días-escuché detrás de mí a Faye-. ¿Oí mal o Lucrecia volvió a intentar escapar?

    Velkam retrocedió al ver que Faye y yo le cerrábamos el paso a Lucrecia.          
-Lucrecia no intentaría eso, ¿verdad, guapa? Sería suicidio siquiera pensarlo-dije, cogiendo un arma que Faye me pasó-. No uso estas cosas, pero por ti haré un esfuerzo de que no me disguste tanto tenerla en mis manos, ¿te parece?

-Podrían tratarme mejor-se quejó Lucrecia.

-¿Tratarte mejor que esto?-dijo Faye-. Si estamos siendo buenas, de ser por mí te habría puesto al sol sin ese maldito anillo.

-¡Lo hiciste!-exclamó Lucrecia-. ¡Ayer!
-Cinco segundos no son ponerte al sol, es darte un susto-contestó mi amada.

     Velkam y los Griffin encontraron graciosa toda la conversación.

-¡Por favor!-dijo Amshel en voz alta, uniéndose a nosotros en la estancia, tenía sangre en la boca y en la camisa blanca que llevaba puesta-. Ustedes dos, par de demonios, hacen ver a Regina George como una santa.

-¿Quién es esa?-le pregunté a Faye.

-El personaje antagónico de una película-me respondió. Y dirigiéndose al Elohim le dijo-: ¿Sabes Amshel? No sé qué es más perturbador, el hecho de que hayas ido a comer y no te limpiaras la sangre para ocultar evidencia, o que hayas visto Mean Girls y sepas perfectamente quién es Regina George. 
-Yo elegiría la segunda, hasta a mí me da miedo-aceptó Amshel, con suficiencia.

   Anunció que iría a cambiarse, y no fue necesario pedir explicaciones, los Elohim, los "Ángeles", tenían naturaleza sanguinaria como Eloah. Mantenían esa naturaleza muy bien disfrazada, oculta bajo su apariencia angelical. 
   A diferencia de los Blood Drynka que alguna vez fueron humanos, los Elohim nacieron así. De ellos Eglee sacó la Magia de la Sangre con la que marcó a Caín, Eloah pensaba que podía controlarlo así, pero lo único que consiguió fue crear una nueva raza que al final terminó disgustandolo: los humanos, sus corderitos, no podían tener ese tipo de poder.
    Eloah se quedaba con lo esencial después de cada ciclo de muerte y reencarnación de los humanos. Los Elohim tenían permiso de beber la sangre de los humanos, nunca recibir sacrificios porque Eloah era tan ególatra que ese "privilegio" sólo debía ser para Él. Mikhael no pudo evitarlo en un principio, debió prohibirlo al tomar su lugar en el trono en 1914 y ahora andaban desatados.
    Paloma y Vadhir paseaban a Vit a la orilla del lago, mi hermano tenía interés en ella me había contado Faye. Era una bonita noticia, Vadhir nunca pudo tener algo así, y si Paloma mostraba el mismo interés ¿qué mejor?
    Me narraron algunos sucesos de prioridad que habían acaecido durante mi ausencia.
     La tercera guerra mundial había iniciado, Estados Unidos tenía un nuevo Presidente. El anterior murió después de un ataque en Nueva York.

-Joshua Murdoch-susurré. Era el hombre de quien Regina y Arath hablaban hace rato-. Joshua. Pero qué ladrón: Jesús. Yeshúa. Joshua.-Los miré a todos antes de sentenciar con seguridad-: Nos retiramos.

-¡¿Qué?!-exclamaron. Velkam y Faye fueron los únicos que no reaccionaron de esa forma.

-¿Retirarnos? ¿Retirarnos?-dijo Nina, viendo a su padre y luego a mí-. Pero madre, no podemos abandonarlos hay mucha gente clamando por ayuda.

    Mi familia clamaba por ayuda, los podía oír.

-Nos retiraremos por un tiempo, no quiere decir que abandonemos. Eloah debe creer  que ha vencido, Azazel también tiene que creerse victorioso; hay una posibilidad de despertar espíritu en la gente, e ir sacándolas de aquí, sabrán cómo regresar a Casa. Será algo lento, podemos vencer.

-Yo estoy contigo-dijo Velkam-. Lo que decidas es por nuestro bien, conozco eso.
    Amshel le hizo una mueca, y él asintió reafirmando su apoyo hacia mí.

-Arath y yo te seguiremos siempre, Sahar, cuentas con nosotros para lo que haga falta-dijo Regina, Arath le puso la mano en el hombro y asintió en mi dirección.

-Seré feliz si mato a un Elohim-intervino Nina, mirando de reojo a Amshel.

-Vale, todos contra mí-gruñó éste.
-Inclúyenos-pidió Enrique, hablando por él y Lucrecia que suspiró resignada.

-Drako también seguirá tus indicaciones-habló Faye-. Y ya conoces mi respuesta.

-¿Puedes contactar a la Orden Negra?-le pregunté a Velkam-. Después de todo tú llegaste a Comandar una Legión de ellos antes, junto a Asto.

-Ellos contactaron conmigo en este mundo, pero puedo hacer el intento, los guerreros siguen aquí en Assiah luchando.

-Hazlo, y diles que quiero hablar con ellos. Deben volver a Casa cuanto antes, parar el flujo de visitantes para que no sigan siendo capturados y sirviéndole a Eloah de comidita; ahora con Azazel en el poder necesito que siga siendo Azazel, un simple Elohim con ínfulas de Dios.

-Me encargaré de eso ahora mismo-dijo Velkam, yendo hacia la puerta.

-¿Qué quieres decir con retirarnos pero no abandonar?-preguntó Nina-. ¿Vamos a seguir peleando?

-Sí, sin llamar demasiado la atención. Ellos actuaron desde las sombras y ahora van a mostrarse, Eloah jugó desde las sombras cuando se metió con mi hogar y mi familia, ahora devolveré el ataque y lo destruiré junto con Assiah.
-Será difícil, ¿ven que hay más gente defendiendo el sistema que establecimos?-terció Lucrecia, sentándose enfrente de Enrique y de mí-. Les hemos dicho la verdad en la cara, les hemos mostrado que son esclavos y ellos siguen defendiéndonos. Es que verán, no hay peor o mejor mentira que decirle la verdad a quien no la cree, los acostumbramos a ello, a eso hemos jugado y ha sido tan simple y divertido-dijo feliz de que haya sido así siempre-. Tu familia no volverá porque no creerán lo que les digas, si acaso regresarás a tu hogar con unos pocos.

     La abofeteé haciéndola volar hasta el otro lado de la estancia.

-Ya ves a quién está apoyando, sigue contándose como una de ellos-le dije a Enrique-. Una más como esa y no la cuenta.

    Lucrecia se perdió escaleras arriba.

-Aunque no se equivoca-añadí, volviendo al lado de mi hermano y Faye-. Tú lo intentaste-le dije a ella. Me habían hablado de lo que hizo, llamando a la resistencia, diciendo una verdad que pocos creyeron mientras el resto seguía adelante en defensa del sistema de Eloah y sus Siervos Terranos-. Llevará unos cuantos años, ¿podrán aguantar un poco más?

-Creo que hablo por todos cuando digo que sí, hemos aguantado las penurias de este mundo desde que se inició, ¿qué son unos años más?-dijo Faye.

     Los demás la apoyaron, Amshel se quedó en silencio mirando desde la puerta hacia el lago.

-Nos llamaron sombras-dije, observándolo-, demonios, Eloah conocerá qué tan demonios podemos ser los espíritu.

    A mi hermana le escribí una carta, depositando en ella mi cariño junto a un claro mensaje de que podía actuar como creyera necesario pero cuidando sus pasos.
    Velkam había reunido a tres miembros de la Orden Negra que atendieron mi llamado y siguieron mis indicaciones. Ya no habían Spýrito luchando contra Elohim en Assiah, Azazel debía estar preguntándose qué pasaba, eso estaba bien. Su padre estaría escondido en algún lugar, pero esta acción lo haría salir de su cueva. 

-Tengo información privilegiada, mañana habrá un evento en Ciudad del Vaticano en honor a Murdoch, ¿quieres echar un vistazo?-le preguntó Amshel a Velkam. Tomaban coñac en la estancia mientras yo terminaba la carta para Amelia.

-Esa información privilegiada no vendrá de Ivel, ¿o sí?-le dijo Velkam.

-No he estado en contacto con ninguna de mis hermanas, están con mi padre y mi padre es uno de los malos. ¿Por qué querría información de una traidora?

-Porque adoras a tus hermanas, Amshel, a mí no me engañas. Conozco vuestra relación, son tus niñas; sigues preguntándote por qué eligieron seguir al lado de tu padre.....

   Me distraje de la conversación de ambos porque me sentí mareada y enfadada. 
    Los gritos de nuevo, me cubrí los oídos y gimoteé. Velkam soltó el vaso que tenía en la mano y vino en mi ayuda, me dolía el pecho, algo superficial que fue volviéndose un dolor más hondo, intenso.
   Y pensé en Amelia, rompí a llorar abrazando a Faye, había tomado el lugar de Velkam cuando escuchó el alboroto. Al pensarla la vi, estaba en una playa, me percibía como yo a ella.

-Estoy bien-la escuché claramente-. No llores, estoy bien. No te preocupes por mí.

    Faye cogió una silla y se sentó frente a mí. Me preguntó qué ocurría, le expliqué lo que estaba sintiendo, lo que escuchaba por momentos, y sobre mi efímera conexión con Amelia. 
    Esa noche Amara nos visitó, le entregué la carta con un mensaje más para mi hermana.

-Gracias por los favores que me has hecho-le dije.

-No pasa nada, es un verdadero placer servir de algo que no sea matar nada más-respondió-. Quiero ayudar a arreglar esto, siento que debo hacerlo.-Era Eglee hablando a través de Amara, pero también eran los propios sentimientos de ella-. Regreso con Amy, no quiero que me extrañe demasiado-rió.

    Se desvaneció, el eco de su risa resonó cuando ya no estuvo. Velkam suspiró.

-No puedo creer que Eglee esté encerrada en su cuerpo-comentó.

-Eloah tenía la intención de transferirla a Amelia.

-¿No habría sido esa una buena idea?-preguntó Faye.

-La torturaron mucho, la volvieron un ser sádico, el sentimiento en ella respecto a mí debe ser contradictorio. Pasarla al cuerpo de Amelia habría terminado mal, si Eloah se empeñó en mantener su esencia y en querer traerla de vuelta es porque está seguro de que Eglee será un apoyo para su ejército, la hizo amar la sangre y la muerte al punto de que la única forma de despertarla sea la violencia y sadismo.....-Escuché un silbido y paré de hablar.

-¿Sahar, pasa algo?-interrogó Faye, mirando a Velkam y de nuevo a mí.

-¿No escuchan? Alguien está silbando.
    Amshel, que nos acompañaba a los tres, se levantó de su asiento mientras sus ojos se oscurecían y su rostro se iba deformando. Unas espantosas venas negras ocupaban su cara.

-Ve arriba-le susurré a Faye.

    Antes de que pudiera hacerlo Regina bajó las escaleras y entró a la estancia con Vit en brazos. Amshel se les fue encima pero Rage bajó muy rápido a la niña, Amshel la mordió dejándola caer al suelo cuando se hubo saciado, y se dio la vuelta en dirección a Faye quien cargó a Vit.
     Me acerqué a Regina, haciéndole señas a Nina, Paloma y Vadhir para que volvieran al piso superior. Arath no se encontraba en casa, andaba patrullando por el bosque; la mordida de un Elohim no le daba mayores problemas a un Blood Drynka, Regina empezaría a sanar muy pronto. 
    Quería saber qué lo hacía actuar así, no tenía control sobre sí mismo, parecía un títere. 
    Hizo amago de acercarse a Vit y Faye. Lo cogí del cuello, el contacto con su piel me hizo adentrarme en sus recuerdos y vi el rostro de un joven moreno vestido de negro. Su sonrisa ladina y su serena mirada, por muy diferente que fuese el rostro, seguían allí.
-Eloah-musité. En la imagen que veía él saludó.

   Lancé a Amshel contra la puerta, rompiéndola en el acto. Él volvió a entrar, y Velkam corrió en su dirección mordiéndolo antes de que él le hiciera lo mismo.
-Dime que no dijiste "Eloah"-habló. La sangre resbalaba de su boca, se limpió con el dorso de su mano-. Dime que oí mal.

-Detrás de ti-le advirtió Faye.

    Velkam se giró y le rompió el cuello a Amshel que se había puesto de pie con la intención de atacarlo. El Elohim estuvo quieto por unos segundos, cuando se incorporó parecía perdido.
   Su cara y sus ojos seguían siendo otros. Se recuperaba de la locura despacio, con la respiración agitada no creía lo que veía, a una Regina inconsciente en el suelo.
    Velkam fue cauteloso al acercarse a él, no fuese a ser que volviera el frenesí de hacía unos minutos.
    Faye puso a Vit en el suelo, escuchamos pasos bajando las escaleras, la rubia se agachó al lado de Regina, y Nina ahogó un grito al ver la escena. A su llegada le siguió la de Lucrecia y Enrique, Paloma y Vadhir; mi hermano cogió a Vit en brazos.

-Llévala arriba-le dijo Faye.

    Vadhir se marchó sin esperar a que se lo dijeran dos veces.

-No sé....-empezó a decir Amshel, viendo nervioso cómo Lucrecia, sin que nadie se lo pidiera, le brindaba de su sangre a Regina que empezaba a recuperar la conciencia-. No entiendo qué pasó.-Se dejó caer en el sofá.

-Regina traía a Vit, ¡ese monstruo estuvo a esto de matarla!-exclamó Paloma, haciendo un gesto de medida con los dedos índice y pulgar. Había alcanzado a ver lo que Amshel le hizo a Regina-. No debería estar aquí.

-No fue su culpa-la interrumpió Velkam.

-Lo vi a Eloah, en su mente-expliqué, acercándome a Amshel-. ¿Recuerdas lo que hiciste esta mañana?

-Todo menos de cómo llegué a un bosque en Portland-respondió, limpiándose la sangre que tenía en la boca-. No le di mucha importancia, por eso no lo mencioné.

-¿Puedo?-pregunté con mi mano cerca de su mejilla, él pareció no entender-. Veo en la mente de la gente cuando le toco y cuando no, a veces es algo involuntario, no me agrada hurgar en los pensamientos de otros. Mis padres me enseñaron a que no lo hiciera si no quería, a menos que fuese necesario, esto lo es pero prefiero respetar tu voluntad por eso elijo pedirte permiso antes.

    Amshel miró a Velkam, al poner sus ojos en mí de nuevo vi fascinación en ellos.

-Adelante-dijo.

     Toqué su mejilla y me concentré en el rostro que vi cuando lo detuve en su intento de atacar a Vit y Faye; Amshel fue abordado por el joven esa mañana en la ciudad mientras ayudaba a Drako a llevar a unas personas a un sitio seguro. Con Drako hizo algo que lo distrajo de la conversación que mantenía con el Elohim y fue el instante en que aprovechó de llevárselo.
    Aparecieron en medio de un bosque, Amshel no estaba en sus cinco sentidos, parecía intoxicado por alguna droga. No era más que la influencia de Eloah sobre él.
     Lo dejó en medio de un círculo con el dibujo de un pentagrama hechos con la sangre de varios Elohim, los cuerpos de las víctimas estaban dispersos por los alrededores. Las alas rotas, desmembrados, y fue tal el sadismo que empleó, que no conforme con eso había tomado las cabezas de siete de ellos-de los veintitrés que pude contar-y las puso en picas rodeando el pentagrama.

-La sangre no traiciona a la sangre, Amshel, ¿tu padre no te lo ha enseñado?-dijo Eloah a su adormilado nieto-. Y mucho menos si es la mía la que corre por tus venas, me perteneces como todo en este mundo y, pronto, como todo en los siguientes. Que sirva de provecho tu estadía en las filas de mi querida niña, si no sucumbe al menos que vea que no se la pondré fácil, todo lo suyo es mío. Aquí mando yo. Aquí yo siempre gano.        
     Extendió el brazo, el viento soplaba fuerte a su alrededor, fue subiendo la mano y con ella el cuerpo de Amshel en medio del pentagrama también se elevó. Lo vi queriendo luchar contra el poder de su abuelo, despertaba en él la maldición que conllevaba ser Elohim, lo estaba haciendo débil a sus instintos; Amshel, que era mitad humano, nunca necesitó alimentarse de sangre, no mucho, y con lo que ahora hacía Eloah bastaba un gatillo para volverlo frenético. 
     Era necesario todo el ritual porque estaba en un cuerpo humano y no podía hacer uso de mucho más de lo que éste le permitía, sino perdería el cuerpo y tendría que buscar otro candidato que pudiera aceptarlo, sobrevivir al urushdaur.
    Salí del recuerdo que había hecho que todos en aquella habitación vieran, Paloma salió de la casa corriendo, la escuchamos vomitar.

-¿Y a ese esperpento le rezabámos?-dijo de regreso al interior.

-La vida te da sorpresas-soltó Faye-. Urushdaur, baby. Está estrenando cuerpo.

-Quería que mataras a alguien como mensaje para mí, por suerte no hubo muertes que lamentar-dije. Vi a Regina de reojo, Enrique la ayudaba a sentarse-. Si no sucumbo que vea que no me la pondrá fácil, control a partir del trauma y así convertirme en lo que Él es. Sabe que no puede ser como yo, que no puede ser yo pero que en cambio puede convertirme en Él como lo hizo con Eglee y Rosen.

    En la mañana, al compartir información, pude hablarles de ellos.

-Pues que se joda porque de ti no obtendrá esa enfermiza forma de actuar, nunca-expresó Faye.

     Su confianza en mí era una bendición.

-¿Puedes quitarme esto? Lo que me hizo, ¿puedes quitármelo?-preguntó Amshel, desesperado-. Eso no soy yo, mi sed la sacio con culpables no con inocentes.

    Volví a posar mi mano en su rostro, él cerró los ojos. Absorbí las sombras que bordeaban su instinto esperando el gatillo que lo disparaba; al estar segura de que había limpiado su interior abrí mis ojos al mismo tiempo que él lo hacía, se sorprendió por lo que imaginé debía ser el negro color que encontró en mi mirada.
    Parpadeé varias veces.

-¿Estás bien?-me preguntó.

-Sí, no ha sido nada.

-¿Qué hay de sus hermanas?-inquirió Regina-. Si su abuelo ejerce ese tipo de control sobre él, en sus hermanas no será diferente.

-Tienes razón, esto incluso puede volver pasar-se preocupó Amshel.

-No si no se lo permites-le dije-. Fuerza de voluntad, tuviste algo de eso mientras practicaba el ritual en ti. Por un instante peleaste oponiéndote a su influencia, si lo vuelve a hacer intenta de nuevo, pelea de nuevo y vencélo.

    Amshel buscó convencerse a sí mismo de que podía, y miró con tristeza a Regina.

-Yo....-empezó.
-Procura que no se repita, señor Morningstar-sonrió Regina para que viera que no estaba enfadada con él.

     Un teléfono sonó en la estancia, Faye descolgó después de ver el identificador, era el suyo. Sus primeras palabras fueron que yo había despertado.

-Espera, te pondré en altavoz-le avisó a la persona del otro lado-. Es Erza-nos dijo, colocando el móvil en la mesa de centro.

-¿Sahar?-se escuchó en el salón.

-Hola Erza-saludé.

-Es un alivio oír tu voz de nuevo, Euzma.

-Lo mismo digo.

-¿Quiénes están allí?-preguntó.

-Menos Vadhir, Arath y Drako, estamos todos-informó Faye.

-Vale, estoy en Italia con Ezio. De nuestros informantes dentro de Contra Mundum llegó a nuestros oídos que hoy se celebrará un evento en honor al Presidente Murdoch en la Basílica, Ciudad del Vaticano está de fiesta, sin embargo nos han asegurado que es una trampa puesta por Murdoch, tiene opositores dentro de su club de sociopatas a los que piensa dar un escarmiento sin posibilidad de poner en practica la lección aprendida.

-¿Va a matar a su propia gente?-preguntó Enrique.

-Para que no haya más oposición debe ser drástico, creo que intenta demostrar que es capaz de hacer más de lo que ya ha hecho, sus opositores empezaron a cuestionar sus decisiones. Les da la sensación de que fue una mala elección como líder, se piensan que su matrimonio con Ivel Morningstar lo está ablandando.

-¿Está casado con tu hermana menor?-le pregunté a Amshel-. Eso no lo mencionaron esta mañana cuando me hablaron de él.

-Ezio piensa que podríamos colarnos, quería consultarlo con Faye, pero ya que estás tú....

-No, Faye ha estado trabajando con ustedes todo este tiempo, dejaré que ella se encargue.

      Me senté y vi que Faye se ruborizaba.

-Dile a Ezio que mi orden es la siguiente-lo dijo mirándome a los ojos-: no entren a ese nido de ratas, es más, paren lo que están haciendo, que sus informantes salgan de las filas de Contra Mundum. Nos retiramos, pero no abadonaremos la pelea, ayudaremos a la gente sin llamar demasiado la atención, muévanse por Europa resguardando a los inocentes, llevando la Verdad sobre quien nos gobierna y lo que nos han hecho; seremos como sombras.

-Por ahora esa será nuestra prioridad, Erza-añadí. Gocé de lo dominante que sonó Faye, nunca rompimos el contacto visual-. Envié a casa a los Guerreros Espíritu que peleaban por nuestra libertad, ahora estamos solos contra Azazel y Eloah.

-Entendido, haré llegar vuestras órdenes a Ezio.

-Erza-dije-, como Señor Blood Drynka de Italia quiero que Ezio no oculte tanto su presencia ante Azazel cuando pise Assiah con la intención de levantar su gobierno. Circe fue capturada porque yo le pedí que permitiera que pasara, necesito uno más apoyando a Azazel, y velando por mi madre. Quiero que sea él.

-Es un Blood Drynka, Sahar, Azazel mantiene un protocolo de exterminio contra los de nuestra clase-me recordó Nina, preocupada por el hombre.

-Ezio Fortuna lleva siglos siendo un hombre influyente y Azazel sabe que por más exterminio que emplee no podrá destruir a todos los Bebedores de Sangre. Va a querer a una figura de autoridad para los Blood Drynka, alguien que pueda mantenerlos a raya y de su lado, dóciles. Ese alguien no puede ser Caín por lo obvio, Azazel jamás le pediría unir fuerzas, lo hizo una vez en el pasado y papá lo rechazó. Si nos vamos a un orden jerárquico estamos así: mi padre, la familia Alyosha, y Ezio Fortuna quien ha procurado estar fuera del reflector, pero su influencia dentro de los Círculos Blood Drynka's es innegable. Si yo fuera Azazel, iría con él.

    Nina, en su intento de disimular lo mal que le sentaba esa idea de Ezio uniéndose a Azazel, quedó en evidencia. Le gustaba, y el sentimiento era bien correspondido; desvié la mirada hacia Faye, quien supo ver más allá de mi expresión y escucharme en el silencio. Movió la cabeza afirmativamente.

-¿Quedó claro, Erza?-dijo después.

-Bastante claro. Estamos en contacto.

    Cortó la llamada.

-Tenemos que dividirnos, y debe ser esta misma noche-susurré, aún medio alucinada por lo de Nina y Ezio.

-¿Por qué esta noche?-preguntó Velkam.

-Porque debe haber la menor cantidad de gente en esta casa para mañana-respondí. 

   Dirigí mis pasos hacia la salida, quería estar sola para comunicarme con mi madre. La luna se reflejaba en el lago, cerré los ojos entonces buscando proyectarme astralmente hasta donde Circe se encontraba; escuché su débil voz decir mi nombre, abrí los ojos.
      El estado en que la encontré era infrahumano, encadenada a una pared, sucia y mal herida en una celda cuyas condiciones no eran mejores. Dispuesta a romper las cadenas me acerqué pero Circe me detuvo.

-No, cariño-susurró, no podía hacer otra cosa.

-Perdóname-musité.

-¿Qué debo perdonar con exactitud?-preguntó-. Tenemos que seguir adelante, nunca lo olvides.

     Circe siempre estaba dispuesta a todo, flaqueé por un segundo cuando por mi idea estaba ella así.

-¿Dónde está mi papá?

-En El Origen, vino aquí antes de irse, casi lo descubren.-Era bueno saber que había encontrado el camino a un lugar donde sólo estuvo por medio de mis recuerdos-. ¿Alguna indicación, Princesa?

     Sacudí la cabeza volviendo a la realidad.

-Te han torturado porque no les has dicho dónde estoy, ¿verdad?

-Tampoco les he dicho la razón por la que no sé dónde estás o hacia dónde te diriges, Azazel piensa que para mí no eres un punto ciego como lo eres para él y el resto. Cree que miento.

-Pues ahora le dirás en su cara una verdad.-Circe se quedó atónita-. Estoy en la casa del lago, que envíe a sus Elohim. Allí me encontrará, dile que tuviste una visión donde uno de sus Elohim me hería gravemente al punto de dejarme al borde de la muerte. Miente.

-Él conoce tu inmortalidad, querida mía.

-Miente-repetí-. Si tienes que ser mala, sé mala, sé cruel, ódiame. Traicioname. Lo que sea para ganarte su confianza, eres una de las pocas personas que conozco que no se perdería dentro de las sombras que supone estar aquí y hacer lo que estos mala sangre piden y hacen.

-No fallaré.

-Te salvaré, madre. Te prometo que volverás a estar con papá, haz tiempo para mí.-Besé su frente, y volví a mi cuerpo en Seattle-. Es el camino correcto, ¿no es así?-Giré para ver a Faye, estaba parada detrás de mí esperando mi regreso.

-Todos los caminos que tomes para salvar a tu familia son los correctos, Mi Amor.

     De camino a la casa me habló de cómo se había dado la división, en cuanto estuve dentro vi que estaban todos, seguían faltando Drako y Arath pero en cuanto regresaran los pondríamos al tanto.

-Bien, hagamos esto-dije.





   
            

    

     

















Hamburgo, Alemania
Amelia

  La voz de Rosen captaba la atención de todos cuando empezaba a hablar, era bueno contando historias, anécdotas, y creo que mi madre disfrutaba más que cualquiera. Me gustaba verla absorta pendiente de la narración de mi hermano, como si no quisiera perderse ninguna palabra que abandonaba su boca; Eglee y Astorýa alternaban su mirada entre ella y Rosen, la forma en que reaccionaba a los momentos de suspenso era encantadora.
    Nadie nunca podría decir que Sahar no lo amaba en igualdad de condiciones que al resto, no había pruebas que demostraran lo contrario.
    Yo era el hermano rebelde, de mí podrían esperarse ciertas acciones. Él era un hombre responsable, comedido, amable. ¿Por qué lo había hecho? ¿Qué le hizo Eloah? ¿Prefirió creer las mentiras que decía sobre nuestra madre?
    Rosen no era el tipo que podía dejarse guiar por la maldad, pero también es cierto que Eloah era persuasivo, sabía cómo enredar.
     Era tan reciente mi despertar que mis recuerdos estaban frescos, como si cada escena fuese del día anterior, de ese mes, de ese año. Como si estuviera de nuevo en Casa.
     Extrañaba esa vida. Mi vida. La que me fue robada y cambiada por miseria y dolor.
   Había roto los días felices para suplantarlos con días de tinieblas y él ayudó: mi hermano. Robó a nuestra familia para encadenarla.... Sentía las cadenas, me hacían daño..... Pero resistía....
   Resistir, sí... Resistirme a Él como lo hice por milenios, sus sombras no me tienen y no me abrazarán jamás. No lo permito....
     "....has mirado durante más tiempo el abismo sólo comparable al tiempo que lo ha mirado Sahar, y he de recordarte que el abismo también mira dentro de nosotros....".

     Desperté con la voz de Lucius resonando en mi cabeza. 
     Así como las frescas escenas, pude ver muy nítidos los rostros de personas que no había visto en esta vida, al menos dos: Rosen y Eglee. Conocía los nombres y mis sentimientos por ellos, pero no les conocía de esta vida aunque sí compartí con ellos en este mundo en el pasado. Ambos estuvieron con Eloah: la traición de Rosen, y el control que él y Eloah ejercieron en Eglee lo tenía presente. No pude actuar para salvarla de un destino que la llevó a convertirse en la esposa de Dios, para posteriormente ser conocida como Lilith.
    Eglee vive en Amara, y Eloah estuvo a punto de trasladarla a mi cuerpo por medio de urushdaur. Al menos Amara es de las nuestras, aunque después del golpe que le di se lo pensará dos veces antes de acercarse a mí de nuevo. Espero que Ivel la tenga en un lugar lejos de Azazel, le convenía que estuviera lejos de su padre.
    Cogí la portátil con la que me había hecho el día después de abandonarla en el cementerio con la hija menor de Azazel. Hamburgo estaba destrozada, pero habían algunas posadas en pie, pocas de hecho. La conexión a la red fallaba de vez en cuando; hacía frío en la habitación, me froté los brazos y las manos. Busqué las noticias, estábamos a ocho de Diciembre, tres días después del evento en la Basílica y sólo encontré una noticia sobre ello. Cage Murdoch había muerto, e Ivel no me mencionó nada cuando nos vimos en el cementerio; ahora me tenía más nerviosa, le entregué la llave de la armería que seguro le dio a su padre. Quedó en encontrarme para darme la información que le pedí, debía esperar, ser paciente.
    Era una tragedia lo de Cage, aunque en su momento salimos y no estaba enamorada de él, sí fue una buena compañía. Una buena persona; en el artículo decían que había sido un accidente de auto, pero yo sabía que no era la verdad. Las criaturas en la Basílica posiblemente no tendrían que haberlo atacado, debió ser un accidente, o Joshua era un verdadero hijo de puta y mató a su hermano.
   Cerré el aparato, me puse un pantalón y bajé a por algo de desayunar antes de dejar aquél lugar. Lo bueno de que la ciudad estuviera desierta era que podía meterme a las casas y tomar ropa para cambiarme, tenía una maleta con diferentes prendas que ya había empacado.
    Me senté a una mesa, contándome habían nueve personas en el local. La camarera se acercó con una libreta pequeña para tomar la orden, le dije lo que quería, anotó y se marchó.
    Di un salto de la silla cuando Lucius se apareció allí en presencia de todos.
-Pareces acosador, ¿qué quieres de mí?-le dije.

-No hables muy alto o de aquí te vas al manicomio, querida-masculló él, viendo el menú-. Sólo me ves tú. Y por cierto, me sentí ofendido cuando no regresaron.

-Volver al encierro de esa casa no estaba en mis planes, por muy bonitas que sean las vistas.

-¿Dónde está Amara?

-No sé-respondí, encogiéndome de hombros. Por encima del hombro de Lucius pillé a un chico que no dejaba de mirarnos-. Donde esté espero que se divierta.-Bebió su refresco, una sonrisa apareció en sus labios; no me inspiraba confianza, era muy joven, su pelo negro tenía un corte casi al ras y en sus ojos la mirada más vacía que he encontrado en mi vida-. Lucius, creo que hay algo raro aquí.

-Iba a decirte lo mismo, Amelia, hay una tensión sombría en este barsucho. ¿Por qué lo elegiste?

-No sé, llegué aquí y luego empezó a llover torrencialmente.

     El muchacho se levantó y vino a sentarse frente a mí sin siquiera pedir permiso.

-¿Has pasado una buena noche?-preguntó.
   Tomé la cerveza que la camarera me había traído junto a unas tostadas, miré al chico después de dar un sorbo a la cerveza.

-¿Tú de dónde has salido, niño?-Era él quien desprendía esa extraña y escalofriante tensión.       
-Dicen que de un espejo roto-dejó caer con una calmada voz. Con eso me lo dijo todo.

    Lucius y yo nos levantamos de un salto, al momento las personas empezaron a herirse mutuamente. Él me dio una bofetada por la cual salí disparada hacia el mostrador, al incorporarme lo encontré cogiendo a Lucius del cuello.

-Por alguna razón los tuyos dejaron de venir-le dijo-. ¿Tienes idea de qué está pasando?

-No sabemos nada, ¡suéltalo!-exclamé.

    Hizo un ruidito con la lengua, moviendo la cabeza de un lado a otro.

-No me hables así, Lucifer, te aconsejo que te portes bien.-Estrelló a Lucius contra el suelo con todas sus fuerzas, salí de detrás del mostrador y con un gesto de su mano pegué de la pared y resbalé por ella hasta caer al suelo. Cogió una vela que estaba en una esquina del mostrador, pasó su mano por la mecha y automáticamente ésta se encendió.

-¿Qué haces?  

-No voy a dejar que despiertes espíritu, voy a detener el tiempo que te resta con el cuerpo humano. Quedarás suspendida entre espíritu y alma, entre tu mundo y el mío; ni humana ni Spýrito, pero mía.

   Sostuvo la vela sobre mí con una expresión dolida que fue transformándose en sonrisa.